Estrés o ansiedad: cómo diferenciarlos y cuándo pedir ayuda

 

Pasar por una época de mucho trabajo, afrontar un cambio importante o preocuparse por la salud puede hacer que nos sintamos tensos e inquietos. A menudo describimos esta sensación como estrés o ansiedad, pero ambos términos no significan exactamente lo mismo.

Conocer sus diferencias puede ayudarnos a explicar qué nos ocurre. Aun así, los síntomas pueden parecerse y una persona puede experimentar estrés y ansiedad al mismo tiempo. Si el malestar persiste o afecta a la vida cotidiana, es importante que un profesional valore la situación.

Diferencias entre estrés y ansiedad

El estrés suele aparecer como respuesta ante una situación que percibimos como exigente o difícil de afrontar. Puede estar relacionado con una acumulación de responsabilidades, una etapa de cambios, dificultades laborales o familiares o cualquier circunstancia que nos haga sentir que nuestras demandas superan, en ese momento, nuestros recursos.

La ansiedad, en cambio, está relacionada con una respuesta de alerta ante una amenaza que percibimos, incluso cuando esta no es inmediata o no podemos identificarla con claridad. Puede aparecer ante una situación concreta o mantenerse en forma de preocupación persistente y difícil de controlar.

Esta distinción sirve para orientarnos, pero no permite identificar por nuestra cuenta la causa del malestar. El estrés sostenido también puede contribuir a la ansiedad.

Cómo puede manifestarse el estrés

Cuando nos sentimos desbordados, podemos notar tensión muscular, cansancio, irritabilidad, dificultades para concentrarnos o problemas para dormir. A veces también aparece la sensación de no llegar a todo o de no poder desconectar de las responsabilidades.

Identificar qué nos está exigiendo más de lo que podemos asumir es un primer paso para buscar apoyo y valorar qué cambios son posibles.

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad puede expresarse de distintas maneras. Entre los síntomas habituales se encuentran la preocupación persistente, la inquietud, el miedo, las dificultades para dormir o concentrarse, las palpitaciones, la sudoración, la tensión muscular y las molestias digestivas.

La ansiedad no depende únicamente de lo que sucede, sino también de cómo interpretamos aquello que sucede; una sensación corporal como las palpitaciones puede generar pensamientos de preocupación. Esa preocupación puede aumentar todavía más la activación física y llevarnos a prestar una atención constante a nuestras sensaciones corporales.

También podemos empezar a evitar determinadas situaciones para no sentir ansiedad. Aunque evitar puede producir alivio a corto plazo, con el tiempo puede hacer que determinadas situaciones nos parezcan cada vez más difíciles de afrontar.

Por eso, en psicoterapia no solo se trabaja sobre los síntomas, sino también sobre los pensamientos, las emociones, las conductas y las circunstancias que están manteniendo el malestar.

Sentir ansiedad en algún momento no significa necesariamente tener un trastorno. Es necesario prestarle más atención cuando es intensa, frecuente, cuesta gestionarla o interfiere en las actividades habituales. Los síntomas físicos también pueden tener otras causas; si son nuevos, intensos o te preocupan, consulta con un profesional sanitario.

Cuándo conviene pedir ayuda profesional

No es necesario esperar a que el malestar sea insoportable para hablar de él. Conviene buscar ayuda si el estrés o la ansiedad dificultan el descanso, el trabajo, los estudios o las relaciones personales, si evitas situaciones por miedo a cómo te sentirás o si las medidas que has probado no te están ayudando.

Una valoración profesional permite comprender qué está ocurriendo, identificar los factores que pueden estar influyendo y encontrar estrategias adaptadas a las necesidades de cada persona. Canal Salut recomienda pedir ayuda cuando el malestar dificulta las rutinas durante más de dos semanas, o antes si aparece con mucha intensidad o de manera repentina.

Qué puedes hacer mientras buscas apoyo

Hablar con alguien de confianza, reservar tiempo para descansar, mantener una rutina de sueño y dividir las tareas en pasos manejables puede ayudarte a afrontar momentos exigentes. Estas estrategias pueden ser útiles, pero no sustituyen una valoración profesional cuando el malestar persiste, aumenta o limita nuestra vida cotidiana.

En Illa de Salut disponemos de profesionales de psicología en los centros de Sils y Blanes. Si el estrés o la ansiedad están afectando a tu bienestar, puedes pedir cita para recibir una valoración adaptada a tu situación.